Deleitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmo 37:4

Este es uno de los versículos que muchas veces se ha mal interpretado. Algunos piensan que lo que nos dice el texto es que Dios concederá las peticiones que tenemos en nuestro corazón por eso debemos pedir aquellas cosas que anhelamos. Lo que se nos olvida es practicar, entender y vivir la primera parte del texto.

Cuando alguien se deleita en el Señor y pone a Dios en el centro de su vida, las peticiones dejan de ser egocéntricas y todo comienza a girar alrededor de Dios. Ya no pido el coche último modelo, sino que pido un coche para ponerlo a su servicio, no pido un aumento de sueldo para tener más para mí sino para poder dar más a otros, no pido una pareja para no estar solo sino para poder hacer la voluntad de Dios con mi ayuda idónea, no pido una casa con lujos sino un hogar para poder acoger y bendecir a. muchas personas…

Cuando uno se deleita en el Señor ya no ve la oración como un medio a través del cual puedo conseguir cosas para mí, sino que comienzas a ver la oración como una herramienta para que el Reino de Dios se establezca.

Enamórate cada vez más del Señor, para que él ponga sus deseos en tu corazón y todo lo que pidas lo recibas en oración.