Bienaventurado el que piensa en el pobre. Salmo 41:1

Pensar en el débil significa reflexionar constantemente en el pobre. Esto es mucho más que hacer un donativo para la caridad, es preocuparnos por la persona de manera integral. Los pobres no solo necesitan comida o dinero, necesitan un abrazo, unos oídos que escuchen su historia, una sonrisa…

Debemos meditar seriamente en lo que hace que el pobre que tenemos cerca de nosotros continúe oprimido para tratar de ayudarle a salir de esa situación. Una señal de que he sido salvado por la Gracia es que me preocupan los pobres ya que nosotros también éramos pobres delante de Dios y él tuvo misericordia así que tenemos que dar de Gracia lo que hemos recibido por Gracia.

Dios tiene un corazón para los pobres y tenemos que orar para tener ese mismo sentir. Espero que este asunto que estamos viendo no termine con este mensaje, sino que después de leer estas palabras puedas meditar y buscar al Señor para ver como puedes implicarte un poco más con aquellas personas que hoy se levantan un día más para sufrir mientras nosotros pasamos de largo por delante de su necesidad. Qué el Espíritu Santo nos ayude y nos utilice para poder ofrecer el Evangelio a los que más lo necesitan.