Oh, Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Salmo 5:3

En este versículo se nos muestran tres cosas muy importantes y necesarias que deberíamos hacer todos los creyentes cada día de nuestras vidas: (PRESENTARNOS delante del Señor, HABLAR con él y ESPERAR)

Son muchos los creyentes que con los años han ido perdiendo esta buena y saludable disciplina espiritual. Si no trabajamos y somos constantes en nuestra relación con Dios podemos sin darnos cuenta ir secándonos espiritualmente. Al principio parecerá que todo sigue igual pero con el paso del tiempo veremos que realmente todo ha cambiado.

Que bueno sería que nuestra alma buscará al Señor con la misma pasión que buscamos el primer café de la mañana o el móvil para ver si tenemos conversaciones pendientes. Recuerda hermano que nada sucederá en tu vida espiritual si no aprendes a ser disciplinado y constante en tu relación con tu Padre.

Te animamos a buscar su rostro, a dialogar con él y sobre todo a esperar unos minutos para poder escuchar su dulce voz por medio de la lectura de algún pasaje bíblico o a través del Espíritu Santo.

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