Dice el necio en su corazón: No hay Dios. No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. Salmo 53:1,3

¿Que pensarías si una persona a las 3 de la tarde en pleno mes de Julio te dijera que el Sol no existe? Evidentemente le dirías que está completamente loco, ciego o que es un verdadero necio ya que hasta el sudor que corre por su frente le está demostrando la existencia del Sol.

De la misma manera así de necias son las personas que niegan​ la existencia de Dios. Muchos dicen no creer porque no ven, y precisamente no están viendo los millones de rastros y pistas que Dios ha dejado para revelarnos su existencia, pero sobre todo su amor y su gracia.

Si miramos todas las cosas hermosas y perfectas que nos rodean diariamente podremos reconocer la mano de un ser creador que ha diseñado todo de una manera impresionante.

Pero también es cierto que si miramos a nuestro alrededor veremos cosas terribles y eso precisamente nos recuerda que en toda la tierra no hay nadie bueno, porque el corazón del hombre está completamente depravado e inclinado hacia el mal.

Esta es la realidad que obtenemos al mirar todo nuestro mundo: el hombre es malo y Dios es bueno. Acudamos con pasión al único que puede transformar nuestras vidas y llenar nuestros días de color en medio de tanta perversión.