Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron. Salmo 58:3

El ser humano ha sido dañado y afectado por el pecado desde que Adán le dio la espalda a Dios en el huerto, si somos sinceros con nosotros mismos podemos reconocer que realmente no somos tan buenos como a veces pensamos o decimos.

Me resulta muy impresionante y a la vez muy triste comprobar como la maldad viene en nuestro interior desde que nacemos. Estamos completamente afectados por el pecado y no solo NO PODEMOS acercarnos a Dios, sino lo más importante NO QUEREMOS acudir a él.

Pero en medio de esta terrible condición y situación, la maravillosa y hermosa noticia que ofrece el evangelio es precisamente un cambio completamente radical de nuestro interior. Solo Dios a través del Espíritu Santo puede cambiar nuestro corazón, nuestra mente, voluntad y emociones… Él quiere y desea hacer de nosotros nuevas criaturas para que podamos tener control y dominio sobre todo el pecado que nos hacía daño.

Medita y dale gracias a Dios por la nueva persona que está creando y moldeando en ti, recuerda quien, y como eras, disfruta al saber que ahora eres literalmente hijo de Dios.