Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mi. Dios es mi defensa. Yo cantaré de tu poder y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia. Salmo 59:1, 16

Aunque hoy día quizás no tengamos tantos enemigos físicos como los que tenia el salmista, es cierto que seguimos rodeados de enemigos que pueden ser problemas, enfermedades, pensamientos que te golpean en el silencio de la noche, temores, ansiedad…etc.

Cuando éstas u otras cosas se presenten en tu camino con la intención de hundirte no olvides que solo el Señor es nuestra defensa de día y de noche. La Biblia nos recuerda que no se dormirá el que nos guarda y está promesa nos permite hallar el descanso en medio de todas nuestras pruebas.

Recuerda que por muy mal que lo estés pasando, aún tenemos pendiente cantar de su poder. Cobra ánimo y no dejes que tu Fe se apagué porque falta un día menos para poder alabar a Dios y celebrar su inmensa​ misericordia.