Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Salmo 6:2

No debemos olvidar que nuestro Dios es el mismo y que Él continúa teniendo poder para realizar grandes señales, prodigios y milagros. Tenemos que tener Fe y orar para que él derrame sanidad sobre aquellas personas que están enfermas.

El propio Jesús nos dijo que mayores cosas que él haríamos en su nombre. Siempre debemos descansar en su perfecta voluntad pero no dejemos la fe guardada en el cajón de nuestra mesita de noche.

Práctica la oración con Fe para que si en alguna ocasión se produce el milagro de la sanidad el nombre de Cristo sea glorificado.