Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti. Seremos saciados del bien de tu casa. Salmo 65:4

En este breve versículo se nos muestra tres aspectos muy valiosos (Elección, Gracia Irresistible y Seguridad de Salvación)

Como dice desde el principio, aquel que ha sido escogido por la misericordia y el amor de Dios es la persona más bienaventurada, feliz y dichosa que hay en el planeta tierra. La salvación es del Señor y es él en su absoluta soberanía el que la entrega a quien quiere y cuando quiere.

Cuando el pronuncia el nombre de alguien lo atrae hacia él, su gracia vence nuestra resistencia y conquista nuestros corazones. ¿Quien puede tener un encuentro con la maravillosa persona de Cristo y salir indiferente? «Cuando entendemos lo que Jesús hizo en la cruz nuestro corazón se va tras él»

Y finalmente tenemos la alegría, el descanso y la seguridad que al final de nuestro recorrido llegaremos hasta la casa de nuestro Padre donde disfrutaremos y seremos saciados durante toda una eternidad. Nuestra salvación no es un deseo, una ilusión o una esperanza, nuestra salvación es una realidad y una absoluta certeza y precisamente el hecho de saber que somos salvos nos produce Gozo en medio de todas las circunstancias.

Te invito y te animo a alabar con pasión el nombre del Señor, porque él pensó en ti, te eligió, te conquistó, transformó tu rebelde corazón y te ha prometido una eternidad de gozo en el cielo.