Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga. Haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Salmo 67:1

La misericordia es «todo aquello que recibimos pero que en realidad no merecemos» Eso es precisamente lo que Dios hace con nosotros y por lo que debemos de clamar cada día. Pedirle al Señor su misericordia para que no recibamos conforme a nuestras obras y acciones.

Que precioso es entender que esas misericordias de Dios para con nosotros son nuevas cada mañana. Todo lo que tenemos desde que abrimos nuestros ojos nos recuerda el Amor y la Gracia que Dios tiene para con sus hijos.

De la misma manera que la Luna refleja la luz del Sol, nosotros por medio de nuestra vida debemos tratar de reflejar el rostro del Señor por medio de nuestras palabras y acciones.

Disfruta de los regalos inmerecidos que recibes cada mañana por la misericordia de Dios y trata de reflejar el amor de Cristo a todos los que tienes a tu alrededor.

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