Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos. Salmo 74:2

Que bueno es saber que Dios jamás se olvidará de su congregación, y precisamente no lo hará porque la ha comprado por medio de la sangre de su hijo Jesucristo.

La Biblia enseña que tanto nuestra iglesia como cada uno de nosotros somos del Señor desde antes de la fundación del mundo. Solo cuando entendemos y reconocemos que somos propiedad exclusiva del Eterno podemos descansar y confiar en medio de cualquier circunstancia.

Somos de él y nada ni nadie nos podrá arrebatar de su mano. Disfruta al saber que tienes un dueño que te ama con amor eterno.