Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos. A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos. Salmo 78:6 y 7

Estoy completamente convencido que el principal trabajo que tenemos que realizar en este tiempo está en los hogares. Nuestra sociedad cada vez está más depravada y corrompida, nuestros hijos y familias son el centro de la diana del diablo.

Es necesario que la espiritualidad en nuestras casas sea reforzada y que pasemos el testigo del Evangelio a la siguiente generación. Sobre nuestros hombros recae una gran responsabilidad, por ese motivo no podemos quedarnos cruzados de brazos.

Recuérdale a tus hijos quién es Dios, que hizo en el pasado y que ha prometido hacer en el futuro. Fortalece tus murallas para permanecer seguro en medio del ataque espiritual que estamos viviendo. Recuerda: haz tu parte y Dios hará la suya.