Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración se presentará delante de ti. Salmo 88:13

Qué bueno es tener la práctica y costumbre de presentar nuestro día en oración. Por delante tenemos muchas horas y no sabemos que circunstancias se irán presentando a lo largo de nuestro camino. Por eso debemos clamar a Dios para que él nos proteja y sobre todo nos capacite para glorificarle en cada momento.

Por la mañana también recordamos que su misericordia es nueva, sentimos su fidelidad y tenemos muchos motivos para darle las gracias y adorarle por todo lo que recibimos de su mano.

No pongas un pie en la calle sin antes poner tu oración en el trono. Reconoce tu debilidad y tu dependencia del Señor por medio de una simple pero importante oración.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad