El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Esperanza mía, y castillo mío. El te librará del lazo del cazador, no temerás el terror nocturno, no te sobrevendrá mal. Salmo 91:1,3,5 y 10

Estas son algunas de las fabulosas palabras que nos ofrece el impresionante Salmo 91. Este capítulo es una ROCA firme e inamovible en momentos de inseguridad o temor.

Todos los sabemos, pero todos debemos recordarlo «estamos completamente seguros en las manos de nuestro gran Dios». Nada ni nadie puede hacernos daño sin su consentimiento, todo lo que nos sucede actúa para nuestro bien y bajo sus alas siempre estaremos seguros y confiados.

Si olvidamos estás promesas estamos perdidos y seremos prisioneros de nuestros pensamientos, temores y de la incredulidad. En esta nueva mañana predícale a tu alma que Dios te cuida y está al control de todas las tempestades.