Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Salmos 126:5 y 6

Este salmo es una celebración a Dios por su fidelidad y por la restauración que realizó con su pueblo después de librarlos del cautiverio. En ocasiones parecerá que no vemos solución a nuestros problemas y que estamos sembrando en muchas áreas sin ver ningún tipo de resultado, pero siempre debemos tener esperanza porque Dios aún no ha pronunciado la última palabra.

Recuerda que en Cristo después de la tristeza siempre viene la alegría. Nosotros los hijos de Dios estamos llamados a disfrutar de la Honra, la Gloria y la Inmortalidad. Continúa sembrando y trabajando porque en su tiempo recogeremos grandes frutos.

“El trabajo en el Señor nunca es en vano”, la palabra que ha sido predicada nunca regresa vacía. Dentro de muy poco las lágrimas de tristeza que corren por tus mejillas serán cambiadas por lágrimas de felicidad. Sigue predicando y esforzándote para llevar mucho fruto a tu Rey.

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