Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que se multipliquen a millares en nuestros campos; nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; no tengamos asalto, ni qué hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas. Salmos 144:12-14

En este pasaje observamos tres motivos de oración que todos deberíamos de hacer cada mañana. En primer lugar, BENDICIÓN para nuestra familia. Hemos de clamar cada día por nuestros seres queridos. Bendice con tus palabras a tu marido, tu mujer, tus hijos y la familia que Dios te ha dado que por cierto te recuerdo que es tu principal y más importante ministerio.

En segundo lugar, se encuentra la PROSPERIDAD. No esta mal pedir a Dios que prospere nuestra economía, el lugar donde trabajamos, nuestro propio negocio y los recursos que necesitamos para vivir. Te recuerdo que el dinero no es malo, lo peligroso es el amor al dinero. El evangelio de la prosperidad hace mucho daño porque entre otras cosas pone el énfasis en lo material, pero no por eso vamos a decir que este mal orar para que Dios prospere nuestros caminos y sobre todo que guarde nuestros corazones para no caer en el lazo de las riquezas.

En tercer y último lugar PROTECCIÓN. En medio de un mundo tan hostil donde el peligro y la maldad están muy presente en nuestras calles, debemos orar antes de salir por la puerta de nuestra casa para que Dios nos cubra, nos proteja y nos libre de todo mal.

Por medio de este salmo hemos visto que podemos y debemos orar al Señor pidiendo su Bendición, Prosperidad y Protección. Aquellos que tengamos estas cosas seremos bienaventurados. Deseo con todo mi corazón que Dios te Bendiga, te Próspere y te Proteja.

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