“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas” Santiago 2:1

En este capítulo se habla de algo muy triste que estaba sucediendo dentro de la iglesia y de lo cual nosotros también tenemos que prestar mucha atención para no caer en el mismo error. En aquella época al igual que en nuestros tiempos la sociedad estaba dividida por clases sociales (judíos, gentiles, hombres, mujeres, esclavos, libres, ricos y pobres)

En el pueblo de Dios muchos estaban haciendo acepción de personas y trataban de manera diferente a la gente según su clase social, su economía, raza…etc. esto es algo que Dios realmente aborrece.

Recuerda que el Señor no mira como miran los hombres. El hombre juzga lo que ve, pero Dios mira los corazones, y los corazones están todos igualmente depravados por el pecado y necesitados de Cristo. Sí “Dios NO hace acepción de personas” nosotros tampoco podemos hacerlo.

El gran mandamiento es AMAR a Dios y a nuestro prójimo. Tenemos que orar para que el verdadero amor (ágape) este muy presente en nuestra congregación y especialmente en nuestros corazones. Mostremos el amor de Dios a todas las personas sin mirar el color de su piel, el país de procedencia o la clase social.

Nunca olvides que Dios decidió amarnos cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Ahora somos nosotros los que debemos compartir con otros la Gracia, Misericordia y Amor de Dios.

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