Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

Lo contrario a Confesar es Ocultar. El pecado tiende a esconderse como el cáncer y a veces cuando lo confesamos es demasiado tarde y ya ha afectado muchas cosas. El primer hombre en pecar fue Adá, en vez de correr hacia la misericordia del Señor lo que hizo fue esconderse tras los árboles.

Por favor no seas tonto y trates de jugar al escondite con Dios, él sabe perfectamente donde estás y cómo estás. Necesitamos trabajar la disciplina de la confesión tanto a Dios como a los hermanos. En muchas ocasiones es bueno contar nuestras luchas y pecados a creyentes maduros para que nos aconsejen e incluso para que puedan estar orando por nosotros.

El pecado trata siempre de aislarnos y separarnos del cuerpo de Cristo. Nosotros somos un cuerpo, una familia y el pueblo de Dios. Dejemos de enterrar nuestros pecados como hizo Acán, seamos maduros y amemos la salud de nuestras almas y de nuestra iglesia. Recuerda siempre está frase “mi pecado te afecta a tí y tu pecado me afecta a mí”.

No le des más lugar al diablo, cuenta con el Señor y con los hermanos para que por medio de la oración puedas ser liberado, sanado y restaurado.

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