Tito. 3:5 “nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.
Los últimos versículos de la carta a Tito son un verdadero buffet espiritual para el alma. A través de estas palabras, el Apóstol Pablo realiza un resumen excepcional de las verdades más importantes que podemos encontrar en las Sagradas Escrituras. De los versículos tres al siete podemos ver claramente varias doctrinas como la depravación del hombre, la justificación por la fe, la gracia irresistible, la regeneración, la santificación o la glorificación final.
Te animo a que puedas leer, meditar y sobre todo disfrutar de cada una de las verdades que Dios nos regala a través de su Palabra. Jamás debemos olvidar cuál era nuestra condición espiritual y quiénes éramos antes de conocer a la maravillosa persona de Jesucristo. A pesar de todos nuestros pecados, de ser rebeldes y de odiar con todas nuestras fuerzas al Eterno Creador, Dios en su misericordia decidió buscarnos, restaurarnos, perdonarnos y salvarnos a través de la muerte y resurrección de su hijo.
Nuestra nueva identidad y todo lo que tenemos es gracias a las obras y los méritos de Jesucristo. A través de la intervención sobrenatural de la persona del Espíritu Santo fuimos regenerados y renovados. Sí al leer el final de la epístola de Tito con sinceridad puedes reconocer que cada una estas cosas han sucedido en tu vida entonces te animo a que celebres cada día que has sido escogido por gracia para ser hijo de Dios por toda la eternidad.