Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová está cosa en la tierra. Éxodo 9:5

El tiempo, la paciencia y la misericordia del Señor llegó a su final para con la nación de Egipto. Dios se propuso enviar su juicio a la mañana siguiente, y cuando el Eterno se propone algo siempre lo realiza y lo consigue. El Santo de los Santos decidió derramar su ira por medio de diferentes y terribles plagas. Debemos recordar en todo momento que Dios no es un tierno abuelito con barba blanca que tan solo desea abrazar y repartir caramelitos, Dios también es fuego consumidor, Él es salvaje e indomable y sus juicios son rectos.

Además, el Señor por medio de su siervo Moisés advirtió que el castigo vendría al día siguiente. Es increíble como Dios advierte de su juicio e incluso ofrece tiempo al ser humano para que se arrepienta y clame al Señor por su misericordia. Pero lamentablemente las personas tienen el corazón tan endurecido como el de Faraón.

De la misma manera que ocurrió hace miles de años en la nación de Egipto la Biblia nos advierte que sucederá en todo el planeta tierra. El Señor en esta ocasión no nos ha dicho cuando será el día, pero si nos ha informado que su juicio y la destrucción del mundo es un acontecimiento que vendrá. Pero el corazón del ser humano es el mismo a lo largo de todos los siglos. Las criaturas continúan rebelándose, olvidando el consejo y las advertencias del Creador. En el instante que menos lo esperamos Cristo regresará, se llevará a su pueblo y derramará toda su ira sobre el resto de nuestro mundo. ¿Estas preparado para la llegada de ese momento?

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