Y Jacob engañó a Labán arameo, no haciéndole saber que se iba. Génesis 31:20

Que triste y miserable tuvo que ser la vida de Jacob antes de conocer al Señor en el valle de Peniel. Desde el vientre luchando con su propio hermano, robando la primogenitura, siendo engañado por Laban la noche de su boda, incluso su propio nombre le recordaba la identidad tan terrible que tenía. Durante todo su caminar siempre le acompañaron la mentira, el engaño y la falsedad.

No debemos olvidar que tras la mentira siempre se encuentra el diablo que es “El padre de Mentira”. Cuando utilizamos el engaño con frecuencia estamos ubicados en un territorio muy pero que muy peligroso. El mentiroso siempre tiene que inventar una nueva mentira para cubrir la anterior, la mentira es como una bola de nieve que según va rodando se va haciendo más grande.

Hoy día vivimos en medio de una sociedad que promueve la mentira, se miente con muchísima facilidad y casi todo el mundo usa la mentira en el momento que lo necesita. Nuestra generación se burla de la verdad, de la honradez y de aquellas personas que desean ser íntegros. ¡¡HUYE!! de los mentirosos porque sufrirás las consecuencias de sus mentiras, ¡¡HUYE!! de la mentira y del camino fácil que ella siempre te promete.

No olvides que muchos mentirosos al final lo pierden todo y se quedan solos ya que nadie confía más en ellos. Además la Biblia dice que los mentirosos no heredaran el Reino de Dios. Habla, defiende, lucha y di siempre la verdad cueste lo que te cueste. Que nuestra integridad brille como la luz del faro en medio de las tinieblas.

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