Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron. Génesis 33:4

Tras una intensa noche luchando y siendo transformado por Dios, en el momento de abandonar el valle de Peniel Jacob se encontró Cara a Cara con su hermano Esaú. Aquellos que eran enemigos se encontraban de nuevo después de muchos años. Pero por medio de la Gracia de Dios ambos fueron vencidos y juntos terminaron besándose y llorando.

La restauración de dos personas que han estado distanciadas por el odio, el rencor y la amargura es algo realmente milagroso. En el momento que puedes abrazar y llorar con aquel al que le hiciste o te hizo daño es completamente liberador. Es una sensación maravillosa cuando sientes que la carga que ataba tu corazón sale y la paz que tanto anhelamos te conquista de nuevo.

Vivir el Evangelio te puede ayudar a vencer el terrible “orgullo” que nos impide perdonar y pedir perdón. Cuando acudes al Peniel de la Cruz del Calvario Dios te conduce hasta las relaciones que tienen que ser sanadas y restauradas por medio del amor perfecto de Cristo. Si al igual que Jacob sientes que en tu corazón aun tienes cosas pendientes con alguien, ve a Peniel deja que Dios venza a tu Ego y te llene del amor de Cristo. Si deseas vivir en la plenitud que ofrece el cristianismo como dice la Palabra intenta estar en “paz con todos los hombres”.