“Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión” Levítico 1:1

Esta primera frase con la que comienza Levítico nos recuerda uno de los principales propósitos que tiene este libro: “Dios desea tener compañerismo con su pueblo”. Es realmente increíble y asombroso pensar que Dios, el Santo de los Santos, aquel que esta completo y vive con gozo desde la eternidad entre los miembros de la Trinidad decide en su misericordia y por su gracia acercarse a los pecadores para comenzar una estrecha relación de amistad.

Dios llamó y se relacionó con Moisés como lo haces tú con tus amigos. Desde que Adán y la humanidad fueron expulsados del huerto del Edén vemos como Dios a lo largo de la historia ha llamado a hombres y a mujeres para ofrecerles una restauración. Nosotros somos pecadores, nuestro corazón es perverso y continuamente se inclina hacía el mal, pero a pesar de nuestra miseria Dios voluntariamente decide LLAMARNOS para que lo conozcamos y para que podamos disfrutar de un compañerismo con nuestro Padre celestial.

Por medio de la persona de Jesús y a través de su obra en la cruz podemos disfrutar de la presencia de Dios. El pecado que nos alejaba de Dios ahora ha sido limpiado por la hermosa sangre de Cristo. Si has puesto tu fe y confianza solo en Jesús eres hijo de Dios. Ahora puedes y debes acercarte cada día al Dios que te llama para relacionarse contigo. No dejes que nada ni nadie te aleje y te robe la amistad y el compañerismo que puedes tener con Dios.