El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20:26-28

El éxito de este mundo es completamente diferente al éxito en el Reino de Dios. En nuestra sociedad, para ser famoso y popular tienes que tratar de subir y llegar hasta lo más alto. En el Reino de Dios, por el contrario, para ser más grande debes estar dispuesto a humillarte todo lo que puedas.

La autentica felicidad NO se obtiene siendo popular, dando órdenes y teniendo el mundo a tus pies. Solo seremos felices cuando nos liberemos de las cadenas del EGO y podamos con sencillez y humildad SERVIR a los demás. Sé que estas palabras son una auténtica locura para nuestra sociedad, pero es el mensaje que Dios envío a la humanidad por medio de la vida y el ejemplo de su Hijo.

No ha habido, no hay, ni habrá nadie más Grande, Hermoso, Rico y Excelso que el Señor Jesucristo. Él ha estado durante toda la Eternidad disfrutando de la Gloria junto al Padre, pero en vez de aferrarse a esa posición y condición, decidió, por amor, hacerse hombre y humillarse sirviendo a una humanidad pecadora. Cristo es el ejemplo máximo de entrega y servicio. Solo imitando su vida seremos completamente felices.