“Haré todo lo que tú me mandes” Rut 3:5

La situación de estas dos mujeres era realmente complicada, ellas literalmente dependían cada día y a cada instante de la fidelidad y misericordia de Dios. En aquel tiempo y en aquella cultura dos mujeres sin maridos y sin hijos estaban completamente abandonadas a la deriva. Pero en medio de esta situación Noemí la suegra de Rut tenía un plan para intentar reconducir la vida de su nuera y ofrecerle un mejor futuro. Rut debía hacer todo lo posible para tratar de hallar gracia ante los ojos de Booz.

Ya hemos visto la fidelidad y lealtad que tenía Rut para con su suegra, pero en este día podemos meditar y reflexionar acerca de la obediencia, la confianza y la sumisión. Esta mujer se puso bajo la guía y la autoridad de Noemí una mujer anciana con sabiduría, con experiencia en la vida y sobre todo con temor de Dios en su corazón. Noemí se convirtió en su amiga, en su maestra y mentora. En la Biblia podemos encontrar a muchos hombres y mujeres que caminaron juntos.

Todos necesitamos a un compañero de viaje, necesitamos trabajar el discipulado y la rendición de cuentas. Debes contar con alguien sabio y temeroso de Dios que pueda aconsejarte, formarte y guiarte. En medio de estas relaciones es como realmente nos acercamos más a Dios y somos más como Jesús. Busca a alguien con quien puedas abrir tu corazón y puedas crecer en tu proceso de santificación.

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