“Booz, pues tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dijo que concibiese y diese a luz un hijo”. Rut 4:13

Que hermoso final para la vida de Rut y Noemi, dos mujeres valientes que se mantuvieron unidas confiando en la gracia y en la fidelidad del Señor. El corazón de Booz fue movido a misericordia y actuó como pariente redentor para comprar y salvar a estas mujeres a las cuales les esperaba un futuro realmente terrible.

Sus vidas recibieron una nueva identidad, un propósito y una hermosa esperanza. Incluso Dios permitió que Rut a pesar de ser extranjera tuviese el privilegio de formar parte de la genealogía de Jesucristo. Ella fue madre de Obed, abuela de Isaí y su bisnieto fue el gran rey David.

De la misma manera cada uno de nosotros estábamos en este mundo sin identidad, propósito y esperanza, pero Cristo vino para ser nuestro pariente redentor. Jesús en la cruz del calvario compró con un alto precio a los que no valíamos absolutamente nada. Ahora ya no somos extranjeros sino Hijos de Dios. Tenemos una nueva vida, un maravilloso propósito y la gloriosa esperanza de la vida eterna.

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