Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Salmo 26:2

En este versículo el rey David solicita voluntariamente un examen interior y personal al Dios que todo lo sabe, todo lo ve y todo lo conoce. ¿Te atreverías en esta mañana decirle al Señor que examinará tu vida? David no le está pidiendo al Señor que le pregunté por los principales reyes de Israel, tampoco que le haga un tipo test sobre profetas menores y mayores ni siquiera que haga un breve resumen sobre las genealogías de las 12 tribus.

Este examen es mucho más profundo, lo que se va a evaluar son los pensamientos y el corazón. Estoy convencido que David no estaba solicitando esto porque él pensaba que su interior merecía un sobresaliente. Todos sabemos que la mente y el corazón nos juegan muy malas pasadas, la gran mayoría de nosotros tendríamos una mala nota debido a los pensamientos, deseos y acciones que a veces cometemos.

Este versículo no muestra nuestra perfección sino por el contrario la necesidad que tiene el ser humano. Debemos pedirle a Dios que analice nuestro ser para que precisamente nos muestre aquellas áreas que deben ser cambiadas por el Espíritu Santo.

Tenemos que ir cada mañana al aula de Dios para que él nos examiné y nos muestre en que cosas debemos seguir esforzándonos y trabajando. Te animo y te invito a ser valiente y ponerte delante de la mirada de aquel que puede hacerle una radiografía a tu alma y decirte exactamente qué es lo que necesitas. Busca el examen de Dios para tener cada vez más un corazón conforme a su voluntad.

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