Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos. He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. Tú amas la verdad en lo íntimo, vuélveme el gozo de tu salvación. Salmo 51:4-6

Este probablemente sea uno de los pasajes más tristes de toda la Biblia. David el hombre del que se dice que tenía un corazón conforme al de Dios en estos momentos de su vida se
encuentra completamente inmerso en la suciedad de su pecado. Su alma estaba llena del fango de su maldad, aquello que pensaba que nadie vio solo Dios lo vio, y a su tiempo el Señor como siempre hace lo sacó a la luz. El pecado siempre se nos presenta de manera espectacular y deseable, promete darnos mucho, pero la realidad es que al final te lo quita todo.

Odiemos cada día más el pecado y luchemos con todas nuestras fuerzas contra aquellas tentaciones que tratan de conquistar nuestro corazón. No olvides jamás que la mirada de Dios está de continuo sobre tu vida, y haz todo lo posible por caminar en integridad delante de aquel que te ama con amor eterno. Pero si has caído o te encuentras pasando una etapa complicada, clama al único que siempre perdona y es infinitamente misericordioso para que hoy mismo puedas experimentar como el Gozo de la Salvación es tu fortaleza y tu alegría.