“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estás palabras son fieles y verdaderas” Apocalipsis 21:4 y 5

No sé qué sientes al leer estas palabras, pero yo sinceramente me emociono al pensar en el momento cuando esta escena se haga por fin realidad. Es realmente desagradable y doloroso sentir la tristeza en el alma, cuando experimentamos el sufrimiento, las despedidas y especialmente cuando la muerte se lleva a uno de nuestros seres queridos.

El ser humano lleva muy mal el sentimiento que produce la tristeza porque no fuimos creados ni diseñados por Dios para llorar. El pecado nos hizo y nos hace llorar, pero nuestras lágrimas tienen sus días contados. Dentro de muy poco nuestro fiel amado nos secará la última lágrima, nos abrazará y podremos disfrutar de una eternidad en el paraíso.

Si estás atravesando momentos de lágrimas, te animo a meditar en estos versículos y a levantar tu mirada hacia el futuro glorioso que nos espera a todos los que somos Hijos de Dios. Recuerda que nuestros pasos se dirigen hacia un lugar donde no habrá absolutamente nada negativo.

Cristo lo ha prometido, nos ha dado su palabra y además lo ha confirmado diciendo que todo esto es totalmente fiel y verdadero. Cierra tus ojos unos momentos deja que tu mente se imaginé esa hermosa escena y antes de salir de casa adora a Dios por reservarte un lugar para ti en el cielo.