Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Cantares 8:6 y 7

La amada desea con toda su alma que la relación que tiene con su amado jamás desaparezca, ella no quiere pensar en la posibilidad de experimentar la ausencia o la lejanía de su compañero. Por ese motivo desea ser marcada de tal manera que ese amor jamás se pierda.

De la misma manera nosotros tenemos que anhelar a Cristo. La marca que en nuestro corazón nos une y nos hace sentir su amor en todo momento es la bendita persona del Espíritu Santo. Por medio de esta marca sabemos que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Dios.

No hay, ni habrá ninguna situación o circunstancia que pueda romper el pacto de amor que existe entre Cristo y su Iglesia. “Somos y seremos por siempre del Señor” por delante nos espera una Eternidad de amor, contemplando la belleza y los atributos del Dios Trino.

Hemos llegado al final del libro más romántico y apasionado que podemos encontrar en toda la Biblia. Espero y deseo que por medio de esta historia de amor hayas podido meditar en la belleza de nuestro amado Señor y Salvador. No dejes de buscar con intensidad a Jesús, trata por todos los medios de tener cada día un momento a solas con él donde puedas adorarle y disfrutar de su persona. Te animo y te invito a que continúes escribiendo tu historia de amor con Jesús.