“No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel” Deuteronomio 23:17

Cuando la Biblia habla tanto de las mujeres rameras como de la práctica sodomita está haciendo referencia a las ganancias que se puede obtener a través de la prostitución. Dios aborrece y siente repulsión hacia todo el desorden sexual que muchas personas practican. Es realmente triste ver como los seres humanos están destruyendo el regalo hermoso de la sexualidad.

La gran mayoría de las personas suelen decir cuando practican sexo por primera vez: “he perdido mi virginidad”; por el contrario, aquellos que hacemos la voluntad de Dios no perdemos, sino que más bien “entregamos o regalamos nuestra virginidad” en el momento que realizamos el pacto matrimonial.

El sexo fuera del matrimonio destruye como lo hace el fuego fuera de la chimenea. Huyamos de todas las prácticas inmorales que este mundo promueve. No participemos de la maldita pornografía y tratemos de no consumir películas o series que promueven el sexo barato y vacío.

El sexo y el amor han sido diseñados por el Creador, son hermosos regalos que Dios ofreció en su gracia al hombre y a la mujer para que disfrutaran, se recrearan el uno del otro e incluso le glorificaran siempre dentro del maravilloso marco del matrimonio. Huye de toda perversión sexual, guarda y protege tu cuerpo y tu mente de todas las terribles tentaciones que el diablo te ofrecerá. Defiende el amor limpio y santo que Dios estableció desde el inicio de los tiempos.