“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y los cumplas” Deuteronomio 28:13

A lo largo de este capítulo se describe muy claramente cuales serían todas las consecuencias que experimentaría la nación de Israel tanto por ser fiel y obedecer la voluntad del Señor como si por el contrario se rebelaban y olvidaban al Dios que los libró de Egipto y los guió por el desierto hasta la tierra prometida.

Debemos entender de una vez por todas que obedecer al Señor siempre trae hermosas y fantásticas bendiciones para nuestras vidas. En el terreno de la obediencia disfrutamos del gozo, de la paz y de la prosperidad espiritual que solo el Señor puede dar. Pero cuando escuchamos la voz de nuestro propio corazón y nos alejamos de Dios sufrimos daños y consecuencias terribles.

Los hijos de Dios tenemos un glorioso llamado a ser cabeza y no cola, hemos sido creados para disfrutar del Señor y de la plenitud de vida que solo podemos hallar en la persona de Cristo. No dejes que las tentaciones de este mundo te roben tu verdadera identidad y las bendiciones que el Dios Padre tiene preparadas para tu vida aquí en la tierra y por toda la eternidad.