“Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. Deuteronomio 30:14

Tras el pecado y la expulsión del ser humano del huerto del Edén, el hombre y la mujer quedaron completamente perdidos y desahuciados. Las personas sin la voz, la dirección y la palabra de Dios son como un barco a la deriva, sin rumbo y sin esperanza. Aquellos que no tienen o no conocen la voluntad de Dios caminan por este mundo completamente ciegos en la oscuridad de las tinieblas.
Ya en el Antiguo Pacto Dios tuvo misericordia sobre la nación de Israel y escribió sus mandamientos sobre la piedra, pero ahora en el tiempo que nos encontramos somos realmente afortunados y privilegiados porque su palabra la tenemos completamente revelada en la Biblia y lo más importante grabada en nuestros corazones por medio de la obra del Espíritu Santo.

Cada verdadero cristiano cuenta con la bendita y poderosa palabra de Dios en su interior. El evangelio está en nuestra boca, mente y corazón para que podamos disfrutarlo y poner en práctica la buena, agradable y perfecta voluntad del Señor. No somos conscientes del regalo tan increíble que tenemos de poder contar con la voz de Dios en nuestros corazones.