“No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos” Deuteronomio 7:7

Israel llegó a ser el pueblo de Dios no por sus capacidades, por sus logros o por ser muy especial. Israel es el pueblo de Dios porque Dios en su gracia, misericordia y soberanía decidió libre y voluntariamente ELEGIRLO. El Señor entre todas las naciones paganas y pecadoras tuvo misericordia de Israel, decidió amarlo y realizar un pacto de redención con ellos.

La doctrina de la elección, aunque es una de las doctrinas más complicadas de entender y aceptar, es una realidad que podemos ver a través de todas las Escrituras. Dios a lo largo de la historia de la humanidad ha elegido de manera libre y soberana. Él eligió crear el mundo, llamar a Abraham, eligió reyes, profetas y sacerdotes, eligió a sus discípulos… y te eligió a ti para amarte y salvarte.
La elección en ningún momento muestra injusticia por parte de Dios, por el contrario, tras la elección incondicional podemos ver la tremenda misericordia que Dios ha decidido tener para con su pueblo escogido.

Nunca olvides que cuando el Señor se fijó en ti no eras especial, no eras bueno, no eras justo y no buscabas a Cristo. Cada uno de nosotros estábamos absolutamente muertos en nuestros delitos y pecados. Nuestros corazones eran de piedra y completamente insensibles a las cosas espirituales. Eramos enemigos y aborrecedores de Dios, no podíamos, ni queríamos ir a Cristo, pero gracias al amor inmerecido de Dios su gracia irresistible nos venció, nos restauró y nos transformó. Celebra en este día que Dios te ha elegido y ha perdonado todos tus pecados, ahora eres su hijo amado y podrás disfrutar de Él por toda la eternidad.