“Y te acordaras de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos” Deuteronomio 8:2

En ocasiones hemos escuchado esa expresión que dice: “no debemos mirar atrás ni para coger impulso”. Son muchas las personas que tratan de olvidar el pasado porque han cometido errores o no quieren recordar los momentos complicados y difíciles que han atravesado a lo largo de los años. Por el contrario, en la Biblia, Dios le pide a su pueblo y a cada uno de sus hijos que constantemente miren hacia atrás para no olvidar jamás de donde Él nos ha librado y podamos recordar en todo momento su maravillosa fidelidad.

Dios te aflige y te prueba por medio de los desiertos para saber y conocer qué es lo que realmente hay en el interior de tu corazón. Aunque todos huimos y evitamos las pruebas y los desiertos, no debemos olvidar que los procesos de sufrimiento realmente son una bendición para nuestras vidas. Por medio de los desiertos somos santificados, crecemos en madurez, nos parecemos cada vez más a Cristo, nos liberamos de nuestros ídolos y nos aferramos más al Señor.

En este día te invitamos a mirar hacia atrás para recordar tus desiertos. Espero que al hacerlo puedas adorar con todas tus fuerzas al Dios Eterno e invisible que ha estado a tu lado en cada paso. Has llegado hasta donde te encuentras en este preciso momento porque el Señor te ha traído y te ha sostenido. No has avanzado por el desierto por tus fuerzas y capacidades sino por el amor y la misericordia que tu Padre celestial ha tenido para con tu vida.