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Esdras 1:6

Esdras 1:6 “Y todos los que habitaban en los alrededores los ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, además de toda clase de ofrendas voluntarias”.
 
Mientras que el segundo libro de Crónicas termina con desolación, ruina y cautiverio, el libro de Esdras comienza mostrándonos el regreso de los judíos exiliados y la nueva reconstrucción del templo en Jerusalén. Ciro, el rey de Persia conquistó Babilonia y permitió que el pueblo de Dios regresara de nuevo a su ciudad para disfrutar de la libertad. Por supuesto, detrás de todos estos acontecimientos podemos ver claramente la providencia y la soberanía del Señor quien estaba rescatando a su pueblo para cumplir sus planes y propósitos.
 
Lo maravilloso al conocer la historia de la nación de Israel es ver como Dios, a pesar de la dureza del corazón y la rebeldía, al final siempre termina cumpliendo sus promesas. Aquellos que no lo merecían fueron de nuevo rescatados por gracia y tuvieron la oportunidad de trabajar en la edificación del templo. De la misma manera, cada uno de nosotros, debido a la consecuencia de nuestro pecado, vivíamos como prisioneros en la Babilonia de este mundo, pero un buen día Jesucristo vino a rescatarnos y liberarnos.
 
Nosotros no tenemos la responsabilidad de edificar un templo físico, nosotros tenemos el privilegio y estamos llamados a edificar el Reino de Dios en la Tierra.

Al igual que hizo todo el pueblo, nosotros tenemos que esforzarnos y trabajar con ánimo en la obra del Señor. No hay nada más especial e importante que invertir toda nuestra vida en dar a conocer el mensaje del evangelio y llevar la salvación a muchas personas. No olvides jamás que hace muy poco eras prisionero del mundo, de sus mentiras y de Satanás, pero ahora, gracias a Cristo, eres un hijo amado de Dios que trabaja para su gloria y para su Reino.