“De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón, voluntario para traer para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová”. Éxodo 35:29

Dios le ofreció a Moisés todos los detalles y el diseño para la elaboración completa del tabernáculo, (el lugar donde habitaría su presencia). El pueblo unido debía levantar ofrendas para toda su construcción. Lo realmente interesante es que a lo largo de todo el capitulo se repite en varias ocasiones que aquellos que colaboraron tenían un CORAZÓN VOLUNTARIO. Esta debe ser la actitud que todos debemos tener a la hora de ofrendar.

Recordemos que el Creador del cielo y de la tierra no necesita absolutamente nada de nosotros sus criaturas. Ofrendar no es, ni jamás debería de ser una obligación, ofrendar es un privilegio que el Señor nos concede a todos aquellos que formamos parte de su pueblo. Por medio de nuestras aportaciones económicas estamos colaborando para que el Reino de Dios se extienda en el mundo. ¿Hay algo mejor en lo que puedas invertir tu dinero? Por cierto, no olvidemos jamás que todo lo que tenemos es de Él, por Él y para Él. Todo lo que damos es porque antes lo hemos recibido del Señor.

Tu ofrenda siempre tiene que ser voluntaria y debe proceder de un corazón generoso. Recuerda todo lo que el Señor ha realizado por ti a lo largo de tu vida, solo de esta manera podrás ofrendar con alegría, amor y agradecimiento.

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