“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha”. Éxodo 3:7 y 8

En ocasiones cuando se presenta sufrimiento, enfermedad o calamidad son muchas las personas que con rabia levantan la pregunta: ¿Dónde está Dios? Seguro que alguna vez alguien te ha realizado esa pregunta o incluso puede ser que tú mismo la hayas pensado. Y la respuesta es muy sencilla, Dios está muy cerca de nosotros, Él está a nuestro lado realizando sus planes y propósitos. Dios NO ES indiferente al dolor y a las lágrimas de tus ojos.

En estos versículos vemos 4 verbos y 4 acciones que revelan perfectamente el amor, la misericordia y la gracia de Dios. El Eterno tiene su trono en el cielo, pero su corazón se encuentra con sus criaturas en la tierra. Cuando Dios conoció el sufrimiento por el que estaba atravesando Israel, su pueblo elegido, salió al encuentro de Moisés y le dijo: He visto, he oído, he conocido, he descendido, voy a librarlos y voy a llevarlos a un mejor lugar.

Reflexiona unos minutos y reconoce que todo esto ha sido lo que Dios ha realizado con sus hijos espirituales a lo largo de los siglos. El Señor nos vio desde los cielos, escuchó nuestras miserias, conoció nuestro dolor, descendió haciéndose hombre en la persona de Jesucristo, vino para librarnos del pecado, del diablo y del mundo y finalmente nos está conduciendo hacía la tierra prometida.

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