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Isaías 12:2

Isaías 12:2 “Dios es mi salvación; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es el Señor, él es quien ha sido salvación para mí”.
 
Cada mañana al abrir los ojos y cada día de nuestras vidas deberíamos ser conscientes del valor tan grande que tiene nuestra salvación. En muchas ocasiones podemos caer en el error de acostumbrarnos, dejar de valorar o incluso olvidarnos de que hemos sido salvados por Dios. Si fuésemos conscientes de esta realidad y meditáramos mucho más en todas las implicaciones que tiene la salvación saldríamos a la calle con una sonrisa en nuestro rostro, tendríamos gozo profundo en nuestro corazón y muchas de las cosas por las que nos afanamos dejarían de preocuparnos.
 
Dios es nuestra salvación, por ese motivo podemos vivir absolutamente seguros y confiados. La salvación es nuestra fortaleza en medio de todas nuestras debilidades y a través de la salvación podemos superar, liberarnos y vencer todos los temores que tratan de conquistar nuestra mente y corazón. Cada uno de nosotros estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, éramos prisioneros del diablo y nos esperaba una terrible eternidad. Nada ni nadie podía salvarnos, pero Cristo vino para buscarnos, restaurarnos y perdonar todos nuestros pecados. Gracias a la muerte de Jesús nosotros hemos sido salvados de la ira y el castigo de Dios.
 
El diablo sabe que aquellos que hemos sido redimidos por la sangre de Cristo jamás perderemos nuestra salvación. Por eso, como no puede robarla, al menos intenta que la olvidemos para que vivamos en este mundo con tristeza, temor y ansiedad. Necesitamos cada día recordar y predicarle a nuestra alma la maravillosa noticia del Evangelio. Hemos sido salvados por gracia por medio de Cristo, ahora tenemos esperanza, seguridad, gozo y paz para con Dios por toda la eternidad.