Isaías 30:2

Isaías 30:2 “Se apartan para descender a Egipto, pero no me han consultado. Quieren fortalecerse con la fuerza de Faraón, y ponen su esperanza en el amparo de Egipto”.
 
A pesar de haber sido liberados del terrible yugo de esclavitud que les impusieron los egipcios a los israelitas durante varios siglos, ellos en ocasiones seguían regresando a Egipto para tratar de obtener algún beneficio. Egipto era una de las primeras potencias mundiales que existían en la antigüedad. En aquel país podías encontrar, poder, seguridad, riquezas y placeres. Por ese motivo en varias ocasiones los judíos preferían dejar a un lado al Dios que los rescató para regresar junto al despiadado faraón.

Lamentablemente a todos aquellos que somos hijos de Dios y formamos parte de su pueblo nos sucede exactamente lo mismo. Nosotros muchas veces también regresamos a lugares de este mundo que no nos convienen y terminamos acampando en terrenos donde habita el mismísimo diablo. Descender a Egipto es lo mismo que regresar a los pozos vacíos que nos ofrece este mundo depravado. Cuando no consultamos la voluntad del Señor a través de la oración, el estudio de la palabra o el consejo de personas piadosos terminamos poniendo rumbo hacia Egipto. 
 
Este mundo siempre nos ofrecerá deleites, placer, alegría y seguridad, pero todo eso es la estrategia sutil con la que actúa el diablo para alejarnos de la dulce presencia del Señor. No pongas tu identidad y tu esperanza lejos de Dios. No actúes ni tomes decisiones importantes en tu vida sin antes consultar con el Señor. No desciendas a Egipto para nada porque en Egipto lo único que hay son las cadenas que dejaste cuando fuiste rescatado por Jesús.   Busca siempre que tu gozo, tu seguridad y esperanza estén anclados en el Dios que te ama y desea realmente lo mejor para tu alma.