“Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros”. Josué 2:24

Una vez que los espías enviados por Josué regresaron de su peligrosa misión, ellos confirmaron que tanto la tierra como todos sus moradores serían entregados por el Señor. Desde que el pueblo de Israel salió de Egipto hasta que llegaron a la tierra prometida Dios los acompañó y estuvo junto a los israelitas en cada paso que dieron. Fue Dios el protagonista de todo, el Eterno era el que peleaba con ellos y por ellos, por ese motivo cada batalla estaba completamente garantizada.

¡Qué increíble noticia para nosotros saber que de la misma manera todos nuestros enemigos han sido vencidos por la obra que Cristo realizó a nuestro favor en la cruz del Calvario! Por medio del sacrificio de Jesús cada creyente tiene la seguridad de llegar y poseer la tierra prometida que nos está reservada por la eternidad.

Dentro de poco, cuando la muerte nos robe nuestro último aliento, abriremos los ojos ante una nueva tierra la cual poseeremos por los siglos de los siglos. Habitaremos un lugar sin enemigos porque todos habrán sido aniquilados por el poder de Dios. La gran historia de Israel tiene un gran paralelismo con cada una de nuestras historias. Cuando estés triste, deprimido o afligido por alguna situación no olvides recordar como es el glorioso final que hemos obtenido por la gracia de Dios.