“Tómame esta mujer porque es la que me gusta” Jueces 14:3

Este fue uno de los terribles errores que cometió Sansón a lo largo de su vida. Se unió a Dalila una mujer que pertenecía a los filisteos, el pueblo enemigo de Israel al que precisamente Sansón debía de destruir. Su padre le animo a buscar una mujer de su propio pueblo, pero el necio de Sansón se dejó llevar solo por lo que veían sus ojos.

Tenemos mucho que aprender de este versículo, de esta historia y de las consecuencias que experimentó Sansón. Miles de creyentes han sufrido y están sufriendo por unirse a un yugo desigual. No hay compañerismo entre la luz y las tinieblas, no existe la verdadera unión entre una persona creyente y temerosa de Dios y otra incrédula, atea o agnóstica. El propósito principal para unirte a una persona debería de ser obtener una ayuda idónea que te impulse a obedecer, servir y glorificar a Dios.

Es una locura unirte, casarte y crear una familia con una persona solo porque te guste físicamente. Lo importante en un noviazgo no es si la persona me gusta a mi, lo importante es si esa persona le gusta a Dios. No le digas SI al que Dios le dice NO, no le digas SI al que no quiere saber nada de Dios ni de Cristo. La felicidad que saboreas ahora será tu amargura en el futuro. Si aun estas a tiempo de escoger a la persona con la que te unirás hasta que la muerte os separé te pido que escuches y obedezcas los sabios consejos del Señor.