“Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones”. Malaquías 1:11

Nos encontramos en un mundo caído que trata por todos los medios de eliminar y de sacar a Dios de la escena, de la vida y del día a día. Pareciera que todo avanza y lleva su ritmo por inercia, pero nos olvidamos que el Creador del cielo y de la tierra es el que hace que salga cada día el sol sobre nosotros. Es Dios el que sostiene y sustenta constantemente al universo por medio de su amor, misericordia y gracia.

El pecado ha dañado tanto los corazones que hace que el hombre se sienta muy pero que muy grande y que Dios parezca un ser pequeño, diminuto e insignificante. Dios esta presente en cada rincón del planeta tierra, su nombre es GRANDE, Dios es eterno, todopoderoso, omnisciente y omnipresente. Dios es el que pone y quita a los reyes, Él es el soberano, sin su consentimiento nada sucede, Él es el que gobierna sobre todo y sobre todos.

Debemos recordar y meditar mucho más en la grandeza de nuestro Dios. Cuando afirmamos nuestros corazones en estas hermosas y poderosas verdades nos sentimos plenamente confiados. No hay nada ni nadie que nos pueda producir temor, sentimos la seguridad de saber que ese Dios tan grande es nuestro Padre celestial y que absolutamente todo lo que nos sucede forma parte de un plan y un propósito perfecto para nuestras vidas.

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