No lo que entra en la boca contamina al hombre; más lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Mateo 15:11

Los fariseos que continuamente criticaban y tentaban a Jesús representan al terrible espíritu del legalismo y la religiosidad. El hombre por naturaleza busca una religión, un sistema de creencias y de prácticas que al tratar de cumplirlas calme su conciencia. Son muchas las personas que piensan que haciendo o no haciendo cosas Dios los recibirá como Hijos.

Hay algo muy muy importante que jamás debemos olvidar: el ser humano está dañado y afectado por el pecado desde la raíz de su ser que es el corazón. Es nuestro corazón de piedra el que nos impide amar a Dios y al prójimo como debemos hacerlo.

Puedes intentar ganarte el cielo a través de obras pero esto jamás lo podrás conseguir ya que tú corazón sin Cristo está inclinado siempre hacia el pecado. Por ese motivo lo más urgente y necesario no es tener una lista de mandamientos o de normas que debemos cumplir, lo que toda persona en este mundo necesita es un NUEVO CORAZÓN.

Necesitamos un corazón que nos permita hacer la voluntad de Dios. Nuestro corazón solo puede ser transformado por el poder del Espíritu Santo. Lo más importante no es cuidarte de las cosas externas, lo realmente importante y lo que nos tiene que preocupar es ver qué es lo que está saliendo de nuestro corazón.