“Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel” Números 8:18

Todas las personas que formaban el pueblo y las tribus de Israel debían entregar ofrendas al Señor en el tabernáculo, pero en el caso de los levitas ellos mismos eran la ofrenda para Dios. Esta tribu fue elegida y seleccionada por el Señor con el propósito de estar apartada y consagrada para el servicio.

Me resulta muy interesante saber que en el nuevo pacto y en el nuevo testamento se nos dice que cada creyente debe entregar su vida como un sacrificio vivo al Señor. Al igual que los levitas cada cristiano es ahora su propia ofrenda y sacrificio para Dios. Que maravilla entender este concepto, ya no entregamos “ofrendas” simplemente cuando damos algo de dinero para colaborar con la iglesia local o las misiones, ahora cada uno de nosotros somos nuestra más valiosa ofrenda.

No le entregues al Señor tu diezmo entrégale tu TODO. Dedica tu vida por completa a aquel que te ha restaurado y salvado para toda la eternidad. No le pongas limites a tu amor y a tu agradecimiento. Aparta y consagra tu vida para que puedas ser un verdadero levita de Dios en pleno siglo XXI.