Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Jehová. Salmo 134:2

Nuestra alabanza y adoración a Dios tiene que ser activa y no pasiva. La Biblia en muchos pasajes nos anima y nos invita a demostrar físicamente lo que está sintiendo nuestro corazón por Dios. No debemos tener temor de alzar nuestras manos o de levantar nuestra oración a Dios.

Cuando nos encontremos por fin delante de su presencia y veamos a nuestro amado Señor cara a cara no podremos mantenernos indiferentes ni estaremos con las manos en los bolsillos.

Debemos sentirnos libres cuando estemos adorando a Dios de manera colectiva, no juzgar las formas que cada hermano tenga de alabar y desear tener nuevas experiencias con Dios.