Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste. Salmo 17:3

Qué maravilloso y que descanso para el alma es cuando por la noche antes de cerrar nuestros ojos por el cansancio de todo el día podemos sentir la paz y la aprobación de Dios sobre nosotros.

No hay nada mejor y más placentero que sentirse amado por el Padre. Las personas de este mundo se sienten felices por la noche antes de dormir si han conseguido resultados o beneficios en sus negocios, si han aprobado el examen o si han disfrutado de la tarde junto a sus familiares… Pero nosotros tan solo debemos buscar y anhelar la sonrisa del Eterno.

Dedica las 24 horas de cada día a realizar la voluntad de Dios, acuérdate que cuando tu cuerpo este nuevamente esta noche sobre tu cama Él vendrá a preguntarte y a examinarte. Cuando recibas la visita especial de tu Padre celestial trata de presentarte aprobado para que puedas dormir con una sonrisa en tu rostro y con paz en tu corazón.