Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmo 19:1

El ser humano por desgracia nos solemos acostumbrar rápido a las cosas y en poco tiempo dejamos de valorar aquello que tenemos. Normalmente miramos al cielo, al Sol la luna y las estrellas como una de las cosas más que tenemos y caemos en el error de no valorar su belleza.

En este día por qué no te propones romper con toda la rutina que te tiene atrapado y te lleva por un camino en el que solo lo nuevo es especial, por qué no detienes tu reloj por unos minutos y donde quiera que estés observas al cielo como hace tiempo que no lo miras.

Deja que el cielo que lleva miles de años estando sobre nosotros te cuente parte de la gloria de Dios, y cuando observes una vez más el firmamento que cada noche muestra su grandeza a todos los habitantes del mundo, guarda silencio y contempla como todo lo que ves anuncia la obra de sus manos.

Te invito a que puedas tener la actitud que todos tenemos cuando por primera vez en nuestras manos se encuentra aquello que por tiempo hemos anhelado, como puede ser un móvil de última generación, las llaves de un coche, un buen portátil, una cámara de fotos… deja de valorar aquello que es temporal, mira al cielo y al firmamento y adora al único que es Eterno.

Si cada día solo miras al cielo para ver si hace un buen día, si esta nublado o va a llover, cambia tu visión terrenal por la celestial y mira más allá, porque detrás de cada gota de lluvia, detrás del fuerte calor que transmite el sol o el resplandor de la Luna que nos ilumina cada noche, están las preciosas manos de aquel que te dio la vida, y aquel que ha creado todo cuanto existe.