Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. Salmo 21:8

Cuando pensamos, hablamos y nos imaginamos a Dios siempre nos viene a la mente el concepto de un ser completamente amoroso. Pareciera que Dios es como un tierno abuelito que se encuentra sentado en su trono deseando abrazar a todas las personas de este mundo. Por supuesto que Dios es amor pero no podemos olvidar que también es fuego consumidor.

Precisamente porque ama a su santidad y a su nombre, debe ejecutar su castigo y su juicio contra todos aquellos que son sus enemigos. No podemos creer solo en el Dios peluche que a veces se nos presenta, Dios aborrece el pecado y la maldad. No olvidemos que fue Dios el que permitió que millones de personas murieran en el diluvio porque amaron más el pecado que la salvación que se encontraba en el Arca, muchos fueron consumidos por el fuego y el azufre de Sodama y Gomorra y como se nos dice en Apocalipsis muchos perecerán en el fin de los tiempos.

Ninguno de sus enemigos podrán escapar de la diestra del eterno. Aquellos que se recrean en el mal, cometen verdaderas locuras y además se burlan de Cristo algún día tendrán terror delante del Dios tres veces santo. En este día solo quiero recordarte y hacerte entender que Dios es amor, pero también fuego consumidor. Recuerda que hace un tiempo nosotros éramos también enemigos de Dios y merecíamos el golpe y el castigo, pero la Gracia de Dios fue derramada sobre nosotros y por sus misericordias no hemos sido consumidos. Dale gracias al Señor porque has pasado de ser hijo de ira a ser ahora hijo de Dios. Merecíamos el golpe, pero gracias a la obra de Cristo ahora recibimos el beso y el abrazo del Padre.