Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Salmo 2:8

En muchas ocasiones he visto como alguien utiliza este versículo para decirle a otra persona que Dios tiene planes impresionantes con su vida y que tendrá un ministerio que afectará a muchas naciones. Estás palabras no van dirigidas a ningún mortal este versículo apunta y se refiere a Cristo.

El Padre por medio de la obra en la cruz del Calvario entregará a Cristo las naciones y personas de toda tribu, lengua, raza y nación. El importante, el grande y el verdadero protagonista de todo siempre es Cristo. No dejemos que ningún hombre trate de poner su nombre en el lugar que le corresponde solo a Jesús.

Dios Padre lo entrega todo al Dios Hijo y nosotros lo único que tenemos que hacer como se nos dice en la segunda parte es poner toda nuestra confianza, fe y esperanza en la persona y obra de Jesucristo.

Disfruta en este día de la identidad de tu Señor y Salvador y aprende a descansar en su absoluta soberanía.