Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre. Salmo 45:6

Este versículo es muy breve pero realmente poderoso y glorioso para nuestras vidas. En medio de un mundo que está cada vez más completamente loco, frente a una sociedad y generación que se encuentra totalmente depravada, en un tiempo donde la inmoralidad y la maldad corren por las calles y donde el diablo pareciera tener el absoluto control de todas las cosas; no podemos olvidar quién está sentado en el trono y no solo sentado sino lo más importante a quien le pertenece por siempre el trono.

Dios es el dueño y único Señor del trono del universo, siempre lo ha sido y siempre lo será. Por mucho que avancen las tinieblas y nuestros enemigos traten de atemorizarnos nosotros cada día levantamos nuestra barbilla para contemplar y adorar «Al que está sentado en su trono, al que vive para siempre y siempre».

No dejes que la adversidad del día a día te impidan contemplar la gloriosa escena de ver a nuestro Dios sentado en su trono. Celebra y descansa en esta maravillosa verdad y realidad.